La primera vez que fui al Barrio de la Estación de Haro entendí algo que los libros explican pero que hay que ver: allí las bodegas centenarias se pegaron a las vías del tren. Una de las primeras fue CVNE, la Compañía Vinícola del Norte de España. Su historia es también la historia de cómo el Rioja aprendió a viajar.
Dos hermanos de Bilbao en Haro
Según la propia bodega, CVNE la fundaron en 1879 los hermanos Eusebio y Raimundo Real de Asúa. El periódico local Haro Digital, que repasó los archivos de la casa en su 140 aniversario, añade detalles preciosos. Los hermanos llegaron a Haro buscando su clima seco para recuperarse de afecciones pulmonares contraídas durante la tercera guerra carlista. Allí se asociaron con Isidro Corcuera, un riojano de Rodezno obsesionado con mejorar la elaboración y la crianza.
El 24 de marzo de 1879 se firmó en Haro la sociedad «Corcuera, Real de Asúa y Compañía», con un capital inicial de 50.000 pesetas. El 3 de junio de 1882, en Bilbao, se constituyó ya como sociedad anónima con el nombre que conocemos: Compañía Vinícola del Norte de España.
¿Por qué en la Estación? Porque el ferrocarril Bilbao–Tudela abarataba el transporte y llevaba el vino al puerto de Bilbao, y de ahí a Francia y al resto del mundo. Eusebio conocía bien el mercado francés: en aquellos años la filoxera estaba arrasando los viñedos de Francia y el vino de Rioja era muy demandado.
Hoy CVNE sigue en manos de la misma familia. La bodega dice que la dirige ya la quinta generación. En la DOCa Rioja tiene cuatro bodegas (CVNE, Imperial, Viña Real y Contino), además de proyectos en otras zonas del norte, entre ellos Virgen del Galir en Valdeorras, tierra de godello.
¿Por qué «Imperial»?
Aquí viene mi parte favorita. Imperial nace en los años 20 del siglo pasado: CVNE indica que se elabora desde 1920 y solo en cosechas que la casa considera excepcionales. Su nombre no tiene nada de emperadores. Según CVNE, se adoptó tras un embotellado especial para el mercado inglés en una botella llamada «Pinta Imperial» (Imperial Pint).
La pinta imperial es la medida británica de capacidad, que equivale a unos 0,57 litros. CVNE la describe como «medio litro aproximadamente». La prensa no siempre coincide: un reportaje de Expansión habla de «un litro». Yo me quedo con la versión de la bodega, que además cuadra con la medida británica.
Me encanta que el vino más solemne de la casa deba su nombre a una cuestión tan práctica como el tamaño de una botella para clientes ingleses.
Un clásico con medallas
Imperial se cría en la llamada nave Eiffel, construida en 1909 por el estudio de Gustave Eiffel, según la bodega. En 2013, la revista estadounidense Wine Spectator situó a Imperial en lo más alto de su lista anual, el título de «mejor vino del mundo», y fue el primer vino español en conseguirlo. CVNE lo recuerda con orgullo en su web.
Para escucharlo
Para un Rioja clásico, de los de crianza larga y paciencia, propongo «At Last», de Etta James (1960). Es soul con cuerdas, voz enorme y ninguna prisa, igual que los grandes reservas de Haro.
Si te gusta el Rioja clásico, en mis tintos tienes otro gran vecino de la Estación de Haro: Viña Ardanza, de La Rioja Alta.
♪ Para escucharlo con At Last · Etta James
Soul clásico de 1960, con orquesta y sin prisa: elegancia de otra época para un Rioja que se guarda años.


